Cuando una puerta se cierra,
otra se abre.
Da igual si a un nuevo abismo,
a un prado,
a un jardín,
o a la imagen de uno mismo.
otra se abre.
Da igual si a un nuevo abismo,
a un prado,
a un jardín,
o a la imagen de uno mismo.
Cuando un corazón se cierra,
otro se abre.
Da igual si con desigual latido,
más generoso,
más ruín,
con un palpitar más comprometido.
Cuando una boca se cierra,
otra se abre.
Da igual si respirando prisa,
besando futuro,
diciendo sí,
o desarmándote con su sonrisa.
Y mira...
Cuando unos ojos se cierran
otros se abren.
Da igual si siempre estaban allí,
mirando siempre,
mirando así,
o si también han llorado por mí.
Por cierto...
El amor aprieta, pero no ahoga.
No hay comentarios:
Publicar un comentario