Una coma.
Al final del sendero, una coma.
Se corta la respiración,
se abre el abismo.
Hay matojos esdrújulos,
no hay piedras llanas,
hay aristas agudas.
Sin más...
Una coma
Al final del sendero una coma.
Mi cerebro estira sus manos;
intenta coger mis ojos
que bizcos y bailarines
por puro curiosos
quieren los confines
del abismo.
Es lo mismo:
No hay matojos llanos,
hay piedras agudas,
hay aristas esdrújulas.
Nadie dijo que la vida
sería fácil...
al contrario....
y mientras la vida no sea fácil
¡habrá poesía!
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